Te gusta el olor a tierra mojada. Caminas sin paraguas, y lo cierto es que te da igual. Poco a poco la lluvia te moja, y sin prisa, continuas por la calle. Ya no importa si te resfrías, ya no importa si los demás te miran de forma extraña. Ya no importa nada.
El viento ahora mece con más fuerza los árboles que se agitan violentos, desprendiéndose de hojas ya secas. Con las manos en los bolsillos, la balada que estás escuchando sigue sonando. Cruzas un charco y te calas los pies. Muestras indiferencia. Te gusta ver cómo no mantienes el mismo ritmo que esas personas; apresurado y constante. Mientras ellos piensan en la cantidad de obligaciones y cosas que deben hacer en ese día, tú no tienes ninguna preocupación. Aunque, te mentirías a ti misma si pensaras eso. Has intentado esquivarlo, pensar en algo totalmente opuesto; pero al buscar otra cosa con la que mantener tu mente ocupada, te has dado cuenta de que no sirve de nada.

Te sientas en el último banco del paseo. Está húmedo y seguramente ya te habrás manchado, pero ¿acaso no estás ya mojada? Tus cabellos se pegan a tu rostro y la ropa se ciñe al contorno de tu cuerpo. Notas que pequeñas gotas caen por tu rostro. Al principio crees que gotean del flequillo, pero pronto te das cuenta de que son lágrimas lo que resbala por tus pómulos. Te encoges todo lo que puedes, apretando las rodillas contra tu pecho, y entonces un gran vacío te inunda por dentro. La música se detiene. Cierras los ojos y ves que en el suelo hay un agujero negro. Paulatinamente, éste, sin que te percates de ello, va haciéndose cada vez más grande. Tú te encuentras en un extremo, sin prestar atención. Pero cuando levantas la vista, comprendes lo que ocurre. Entonces empiezas a correr.

Corres y corres, intentando alejarte de esa cosa que absorbe todo lo que ve a su paso, volviendo la mirada atrás presa del miedo y la desesperación. Es inútil. Tropiezas, caes y entonces también te hace desaparecer a ti, en un instante. Sientes angustia, sientes agobio. Te estás introduciendo poco a poco en un sueño eterno, en un trance del que no se puede salir.
Contigo, comienzan a perderse tus recuerdos, comienzas a olvidar los hechos más significativos en tu vida; los rostros de las personas a las que amas se borran; dejas atrás sentimientos que no se pueden explicar, que sólo se pueden sentir. Te gustaría gritar, pero ya no puedes; te gustaría poder pensar, pero ya no hay nada.

Absolutamente nada.

Como un leve suspiro , te has desvanecido sin más.


*..Indefinida.

3 comentarios:

  1. Simplemente triste... y mola mucho!

  1. QE BONITO!!=)
    Me ha encantado Wen!
    Sigue escribiendo, qe de vez en cuando me pasare x aqui.^^
    Te SIGO!x]
    Por cierto, soy Rose Darling en tuenti.=)

  1. Cuánto me encanta elegir mojarme, quitarme cualquier cosa y dejarme ser con la lluvia, sonrisa bañada de caricias de cielo y si me apetece correr y correr explotando el agua con mis pisadas.

    ¿Recuerdas aquella frase?
    "Todos esos momentos se perderán... en el tiempo... como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir."

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Asyncronnia es, ante todo, mi sitio. Como muchos, decidí crear este blog para compartir mis escritos (algunos infumables, y otros quizás valgan la pena) y conocer a personas que también son capaces de soñar. No sé a quién me dirijo. Para mí, escribir tiene dos sencillas reglas: Tener algo que decir y decirlo.

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Un sociólogo norteamericano dijo hace más de treinta años que la propaganda era una formidable vendedora de sueños, pero resulta que yo no quiero que me vendan sueños ajenos, si no sencillamente que se cumplan los míos.
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